Fuera de casa por Navidad

La idea de pasar la Navidad fuera de casa es arriesgada. Pero si eres de los atrevidos, un viaje a un destino lleno de luces, mercados y espíritu navideño por doquier puede ser una idea muy tentadora. Te recomendamos cuatro de las mejores ciudades europeas para disfrutar de estas fechas tan señaladas. Eso sí, prepara un buen abrigo, te va a hacer falta.

Navidad en Viena

Mercado Christkindlmarkt en la plaza Rathausplatz

Si eres de los que disfruta de los villancicos incluso cuando no es Navidad, Viena es tu ciudad perfecta. Allí celebran la Nochevieja con una con una gran fiesta por el casco histórico de la ciudad, desde las 2 de la tarde del día 31 hasta las 2 de la mañana de Año Nuevo.

Y de visita obligada es el mercadillo navideño, que tiene más de siete siglos de antigüedad, se monta en la plaza Rathausplatz frente al ayuntamiento gótico. Es uno de los mejores mercadillos de toda Europa.

Navidad en Londres

Winter Wonderland en Hyde Park

En Londres se siente mucho la Navidad. Tal es así que tan solo dos días después de Halloween, encienden el alumbrado navideño. La lista de lugares míticos londinenses que tendrás que recorrer en época navideña es interminable. Una de las mejores opciones para visitar en esas fechas es Winter Wonderland en Hyde Park, donde podrás encontrar esculturas de hielo, la mayor pista de hielo al aire libre de Reino Unido, una noria gigante, mercadillos y diversos espectáculos navideños durante las últimas semanas de diciembre.

Navidad en Budapest

Mercado tradicional de la Navidad de Budapest en Stephan Platz

Los numerosos mercadillos que proliferan por todo el corazón de Budapest en la víspera de Navidad hacen de esta capital europea un destino navideño ideal.  Con proyecciones navideñas sobre su catedral, adornos y luces navideñas, comida típica y vino caliente; la ciudad por completo se convierte en una auténtica feria navideña. Paseando entre sus calles podrías descubrir lugares espectaculares, como la Plaza de los Héroes o el Bastión de los Pescadores.

Navidad en Berlín

 Mercado de navidad en Gendarmenmarkt

En cada plaza de la capital alemana encontrarás un mercado navideño que recorrer, que, junto con los eventos y conciertos navideños, ayudan a combatir el frío con colorido, música y comida. En estos mercados podemos encontrar infinidad de objetos y presentes navideños y sabrosos dulces como el Stollen, el pan dulce típico de la época de adviento y navideña.

Y en nochevieja, la Puerta de Brandenburgo, se convierte en el escenario perfecto para dar la bienvenida al nuevo año, congregando a millones de personas.

Estos y otros muchos destinos europeos pueden ser lugares perfectos para celebrar la Navidad. Elige uno, prepara tu viaje y tu maleta, y vuela a otra ciudad por Navidad.


Cinco lugares que visitar en Oporto

¿Tienes pensada una escapada de fin de semana a Oporto? Sigue leyendo porque aquí encontrarás cinco lugares imprescindibles que visitar en esta ciudad portuguesa. 

  1. La Ribeira

Es la zona turística por excelencia de Oporto. Las llamativas casas de colores a orillas del Río Duero y el Puente de San Luis I son los encuadres más característicos de las postales de viaje. 

La Ribeira es especialmente bonita al atardecer, ya que a lo largo del paseo se reúnen numerosos artistas callejeros que entretienen a residentes y visitantes. Además, en la plaza del mismo nombre, hay varios restaurantes de comida típica portuguesa, locales de ocio y comercios.

  1.  Vila Nova de Gaia

Al otro lado del río y cruzando el Puente de San Luis I está Vila Nova de Gaia. Aquí se encuentran algunas de las bodegas más famosas de Oporto, que ofrecen una visita guiada y una cata de vinos de la denominación de origen más antigua del mundo.  

Desde Vila Nova de Gaia parten los denominados “rabelos”, los barcos que antiguamente transportaban los barriles de vino desde las viñas hasta las bodegas. La ruta, con una duración de 50 minutos, abarca los seis puentes que unen ambas ciudades. Su precio es de 12 euros para los adultos, 6 euros para los niños de 4 a 12 años y para los menores de 4 años es totalmente gratuito. 

  1. Librería Lello

Esta librería, inaugurada en 1906, es reconocida como una de las más bonitas y antiguas de Europa. Su estilo gótico, el techo de vidriera o sus reconocidas escaleras la convierten en una parada obligatoria para los turistas que llegan a Oporto. Se dice que esta librería inspiró a J.K. Rowling a crear la tienda de libros Flourish & Blotts del Callejón Diagon de Harry Potter.

Su horario es de lunes a viernes de 09:30 a 19:00 horas y el precio de entrada es de 5 euros. Si se adquiere algún libro, este importe se descuenta de la compra final. Se recomienda acudir temprano ya que la afluencia de visitantes hace que se formen colas kilométricas.

  1. Iglesia y Torre de Clérigos

La Iglesia de los Clérigos es la obra más alta de Portugal. Su torre cuenta con 80 metros y 200 escalones que merece la pena subir para disfrutar de una fantástica panorámica de la ciudad. Está ubicada en pleno casco histórico, en la zona conocida como El Cerro de los Ahorcados. La visita a la iglesia es gratuita pero el importe de acceso a la torre es de 5 euros para los mayores de 10 años. 

  1. Estación de São Bento 

La Estación de tren de São Bento es una obra de arte construida sobre los restos de un antiguo convento en el siglo XX. Está ubicada en el centro de la ciudad, a unos metros de la Avenida de Los Aliados. Las paredes de su entrada están cubiertas con más de 20.000 azulejos portugueses de color azul que representan los principales acontecimientos históricos del país. 

Un pedazo de Sáhara en medio del Atlántico

El origen de las Dunas de Maspalomas no está del todo claro. Los estudios más recientes afirman que pudieron crearse después del gran terremoto de Lisboa de 1755. Se cree que el sismo provocó un tsunami que atravesó el Atlántico, empujando una enorme masa de arena que derivó en uno de los paisajes más visitados de Canarias.

Fuere como fuere, la realidad es que las Dunas de Maspalomas, situadas en el municipio de San Bartolomé de Tirajana, suponen un ecosistema con un valor natural y paisajístico sin parangón. Sus 404 metros cuadrados de extensión, suponen para el turista una experiencia cercana a estar en medio del Sáhara.

En un entorno así, con dunas que llegan hasta donde alcanza la vista, es fácil sentirse como en una película de Indiana Jones o, siguiendo con el símil hollywoodiense, en Tatooine, el planeta desértico en el que se crió el Anakin Skywalker de Star Wars.

Atravesar las dunas no es tarea sencilla. La arena fina, el ascenso y descenso de estas montañas de arena y el sol, son dificultades a tener en cuenta. Pero por suerte, el camino directo hacia el mar no es demasiado largo, y una vez que se llega a la orilla, el esfuerzo se ve recompensado.

Bañarse en la Playa del Inglés o en la de Maspalomas, las dos que rodean a las dunas, no puede faltar si se visita Gran Canaria. Hay kilómetros de costa en los que dispersarse para disfrutar del suave rumor de las olas y el cálido roce de la arena blanca.

Sin embargo, conviene tener en cuenta que algunos sectores de la Playa de Maspalomas son nudistas. Por supuesto, no hay ningún problema con aparecerse por allí en bañador, pero es algo a tener en cuenta.

Una experiencia mágica es recorrer las dunas al atardecer. A medida que el sol cae, se crean juegos de luces y de sombras que cambian el entorno por completo. Para cualquier aficionado a la fotografía, una estampa así es un regalo.

Cómo llegar a las Dunas de Maspalomas

La mejor forma de llegar a las Dunas de Maspalomas es acercarse lo máximo posible al  Hotel Riu Palace Maspalomas. Rodeando el complejo, se encuentra un breve paseo que da acceso al paraje natural. Si no se dispone de vehículo privado o de alquiler, hay una parada de taxis muy cerca.

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